Probando Cuy en Colombia y Ecuador

Como ya lo he dicho antes cuando viajo una de las cosas mas importantes para mi es probar la comida, no importa como sea, como se vea, cuanto cueste o que tan raro sea su nombre hay que probarlo; desde hace muchos años había escuchado hablar del Cuy en Colombia y que era un tipo de roedor algo así como un hámster pero mas grande o un ratón pero mas limpio en fin, la cuestión era que solo se comía en el sur de mi país y nunca había ido allá, pero cuando planee mi ruta a Sur America incluí la ciudad de Ipiales no solo por su hermosa catedral de las lajas sino por la inmensa curiosidad de comer ese ratoncito.

En Ipiales, tuve la oportunidad de alojarme con una maravillosa familia pastusa, que ni siquiera conocía, eran los padres de un compañero de mi hermano del trabajo, que gentilmente se ofrecieron a alojarme, mostrarme su linda ciudad y sobre todo llevarme a comer Cuy. El restaurante escogido por doña Carmen estaba cerca de unos talleres de carros y no tenia nada de elegante ni mucho menos costoso, $6.000 pesos por un almuerzo completo con arroz, papa, yuca y medio cuy (cabeza o patas lo que prefieran).

Obviamente preferi patas, ya de por si era un reto probarlo, pero verlo en mi plato era otra cosa, me olvide del asco y al ver a todos los comensales incluida doña Carmen saborearse de esa manera me dije: “esto debe saber bueno” , cogí la primera pata y a la boca, fue mucho mejor de lo que me imagine y de que todos los que están leyendo con cierto asco puedan creer, el “ratoncito” tiene un sabor exquisito su carne es un poco dura y su cuero es crujiente pero sobre todo su textura es deliciosa, por mi parte quede encantada de probarlo y con muchas ganas de repetir;  por eso al encontrarme con Jörg (mi compañero de viaje) en Quito le pregunte si le gustaría probarlo y para él se volvió casi una obsesión.

Viajamos por diferentes lugares de Ecuador buscando Cuy y por ser un plato único solamente se encontraba en fines de semana o sobre las 12 del medio día y como nunca estábamos en el día u hora adecuada cada vez se hacia mas difícil la prueba o la repetición en mi caso.

Finalmente preguntando con los ecuatorianos nos dijeron que para mas seguridad en la ciudad de Cuenca podríamos probarlo cualquier día, pues era un plato que servían en el almuerzo y cena comúnmente y que hasta en la calle podríamos encontrar el tan exquisito plato.

Viajamos a Cuenca exclusivamente para comer cuy, bajamos del autobús y preguntamos al taxista por un sitio para probarlo y nos llevo a una pequeña plaza en el centro de la ciudad, con puestos callejeros donde varias mujeres ofrecen comida y su plato principal es el que buscábamos.

Nos sentamos rapidamente escogimos el animal que queríamos que nos asaran y esperamos impacientes que se cocinara, 3 dólares por un plato con papas, arroz y medio cuy, nuevamente a elección patas o cabeza, el lugar no es muy agradable, ni muy higiénico como muchos de los “restaurares callejeros” pero el viaje valió la pena y Jörg por fin pudo comer “hámster” .

Jörg saboreando las patas del cuy

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2 thoughts on “Probando Cuy en Colombia y Ecuador

    1. La verdad que es mucho mas rico de lo que se ve, yo se que la comida entra por los ojos, pero a veces cosas tan “exóticas” como estas son difíciles de presentar en forma groumet jejeje.

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